jueves, 4 de febrero de 2010

HAMLET o Últimamente, el porqué lo ignoro, he perdido la alegría.



Una de las personas más cultas que conozco afirma que Hamlet es no solo la obra más conocida en el mundo occidental, si no también la más representada, y pueden estar seguros que en algún lugar del mundo en este momento alguien está pronunciando la tan repetida, abusada, e incompleta "ser o no ser, ahí está la cuestión".


Hace algunos meses asistí a una representación bastante peculiar de Hamlet, en ella Christoph Baumann, un actor alemán de nacimiento y ecuatoriano por permanencia, representa él solo, a todos los personajes de la obra, sin extras ni elementos extra, mientras nos va explicando las escenas más emocionantes de la obra.


Sin embargo no es el monologo principal de Hamlet el que más llama mi atención, sino el primero (acto 1 escena 2), que sucede después de la boda de su madre y su amado tío, esto lo transcribo de Hamlet 2000, una versión que mantiene los diálogos originales, pero con un ambiente moderno, Dinamarca es una empresa multinacional, Hamlet no usa actores para representar la muerte de su padre y tratar de atormentar la conciencia de su tío, crea una película casera. Es una de las mejores adaptaciones que he visto, además Ethan Hawke está realmente bien.


Ahora el monologo:


Oh dios, que esta sólida, sólida carne pudiera derretirse, deshacerse y disolverse en rocío, o que no hubiese fijado el eterno su ley contra el suicidio.


Oh dios, dios, que fastidiosas, rancias, vanas e inútiles me parecen las prácticas de este mundo. Es un jardín de malas hierbas que crece sin descargar, productos de naturaleza grosera y amarga lo ocupan.


Que se haya llegado a esto!

Sólo dos meses que murió, no, no tanto ni dos, un rey tan excelente que comparado con éste, era lo que Hiperión a un sátiro.


Tan afectuoso con mi madre que no hubiera permitido que las auras del cielo rozaran su rostro con violencia.


Ella que se colgaba de él como si sus ansias de apetitos acrecentara lo que los nutría, y aún así en un mes….no quiero pensar en ello. Fragilidad tu nombre es mujer.


Un mes apenas, antes de estropearse los zapatos que siguieran el cuerpo de mi padre como Niobe arrasada en lágrimas…. Ella! , sí!..., ella misma!



Oh dios, una bestia incapaz de raciocinio habría llevado duelo más tiempo, casada con mi tío, con el hermano de mi padre, aunque no más parecido a mi padre que yo a Hércules, al cabo de un mes, antes que la sal de sus pérfidas lágrimas abandonasen el flujo de sus irritados ojos, desposada, que ligereza infame.


Correr con tal premura al tálamo incestuoso. Esto no es, ni puede ser bueno.

Rómpete corazón, pues debo refrenar la lengua.

miércoles, 3 de febrero de 2010

El paciente inglés o de cómo me enamoré con una anécdota

Una advertencia para la persona que busca entretenerse con una historia de amor típica y de fácil lectura. Ésta no lo es.


No sólo no tiene una estructura secuencial, frecuentemente hay saltos por no mencionar que se trata de una historia dentro de otra, la de la enfermera canadiense que se enamora del joven indio (encargado de desactivar las bombas que los queridos alemanes fueron dejando en su retirada) y la de un sujeto extraordinariamente culto, completamente quemado, que no recuerda su nombre ni origen, pero que a momentos recuerda a una mujer casada de la que se enamoró.


Considero valiosa una novela, por las referencias que puedo encontrar en ellas, por párrafos tan hermosos, o con los que me identifico:


Cesó de leer y levantó la vista, fuera de las arenas movedizas. Estaba evolucionando. Con que el poder cambió de manos. Entretanto, con la ayuda de una anécdota, yo me enamoré.

Así son las palabras, Caravaggio. Tienen poder.


Algo extraño de leer una obra traducida es que si tienes la posibilidad y la habilidad, quieres leerla en su idioma original, pero al hacerlo, a menudo no encuentras la misma fuerza que en la obra traducida, ya sea porque tu habilidad con el idioma extranjero es limitada (como en mí caso), o porque no encuentras la música que las palabras, en tu idioma natal, te transmitían. No fue el caso con esta novela.


En cuanto a la película, es bastante interesante, y uno de los temas de la banda sonora, szerelem-szerelem interpretado por Marta Sebestyen, te pone realmente triste, aún sin saber su significado, pero como la melancolía no conoce idiomas, pero yo sí unos pocos, encontré la traducción del húngaro al inglés, así que lo traduje al español:


Amor, amor

Maldita tortura

Por qué no floreces

En la copa de los árboles?

En lo alto de cada árbol,

En las hojas del nogal

Así cualquier muchacha o joven solos

Podrían arrancarte.

Porque yo también te arranque

y deje que te vayas.

Porque yo también te arranque

y dejé que te vayas.

Te arrancaría nuevamente,

si encontrara un buen amor.

Si encontrara uno bueno, uno hermoso,

mi antiguo amor.

Y por mi antiguo amor

Qué no habría hecho?

Quitaría la espuma del mar

con una cuchara.

Desde el fondo del mar

recogería pequeñas perlas

y para mi antiguo amor

trenzaría una corono de perlas.