Una de las personas más cultas que conozco afirma que Hamlet es no solo la obra más conocida en el mundo occidental, si no también la más representada, y pueden estar seguros que en algún lugar del mundo en este momento alguien está pronunciando la tan repetida, abusada, e incompleta "ser o no ser, ahí está la cuestión".
Hace algunos meses asistí a una representación bastante peculiar de Hamlet, en ella Christoph Baumann, un actor alemán de nacimiento y ecuatoriano por permanencia, representa él solo, a todos los personajes de la obra, sin extras ni elementos extra, mientras nos va explicando las escenas más emocionantes de la obra.
Sin embargo no es el monologo principal de Hamlet el que más llama mi atención, sino el primero (acto 1 escena 2), que sucede después de la boda de su madre y su amado tío, esto lo transcribo de Hamlet 2000, una versión que mantiene los diálogos originales, pero con un ambiente moderno, Dinamarca es una empresa multinacional, Hamlet no usa actores para representar la muerte de su padre y tratar de atormentar la conciencia de su tío, crea una película casera. Es una de las mejores adaptaciones que he visto, además Ethan Hawke está realmente bien.
Ahora el monologo:
Oh dios, que esta sólida, sólida carne pudiera derretirse, deshacerse y disolverse en rocío, o que no hubiese fijado el eterno su ley contra el suicidio.
Oh dios, dios, que fastidiosas, rancias, vanas e inútiles me parecen las prácticas de este mundo. Es un jardín de malas hierbas que crece sin descargar, productos de naturaleza grosera y amarga lo ocupan.
Que se haya llegado a esto!
Sólo dos meses que murió, no, no tanto ni dos, un rey tan excelente que comparado con éste, era lo que Hiperión a un sátiro.
Tan afectuoso con mi madre que no hubiera permitido que las auras del cielo rozaran su rostro con violencia.
Ella que se colgaba de él como si sus ansias de apetitos acrecentara lo que los nutría, y aún así en un mes….no quiero pensar en ello. Fragilidad tu nombre es mujer.
Un mes apenas, antes de estropearse los zapatos que siguieran el cuerpo de mi padre como Niobe arrasada en lágrimas…. Ella! , sí!..., ella misma!
Oh dios, una bestia incapaz de raciocinio habría llevado duelo más tiempo, casada con mi tío, con el hermano de mi padre, aunque no más parecido a mi padre que yo a Hércules, al cabo de un mes, antes que la sal de sus pérfidas lágrimas abandonasen el flujo de sus irritados ojos, desposada, que ligereza infame.
Correr con tal premura al tálamo incestuoso. Esto no es, ni puede ser bueno.
Rómpete corazón, pues debo refrenar la lengua.