Una advertencia para la persona que busca entretenerse con una historia de amor típica y de fácil lectura. Ésta no lo es.
No sólo no tiene una estructura secuencial, frecuentemente hay saltos por no mencionar que se trata de una historia dentro de otra, la de la enfermera canadiense que se enamora del joven indio (encargado de desactivar las bombas que los queridos alemanes fueron dejando en su retirada) y la de un sujeto extraordinariamente culto, completamente quemado, que no recuerda su nombre ni origen, pero que a momentos recuerda a una mujer casada de la que se enamoró.
Considero valiosa una novela, por las referencias que puedo encontrar en ellas, por párrafos tan hermosos, o con los que me identifico:
Cesó de leer y levantó la vista, fuera de las arenas movedizas. Estaba evolucionando. Con que el poder cambió de manos. Entretanto, con la ayuda de una anécdota, yo me enamoré.
Así son las palabras, Caravaggio. Tienen poder.
Algo extraño de leer una obra traducida es que si tienes la posibilidad y la habilidad, quieres leerla en su idioma original, pero al hacerlo, a menudo no encuentras la misma fuerza que en la obra traducida, ya sea porque tu habilidad con el idioma extranjero es limitada (como en mí caso), o porque no encuentras la música que las palabras, en tu idioma natal, te transmitían. No fue el caso con esta novela.
En cuanto a la película, es bastante interesante, y uno de los temas de la banda sonora, szerelem-szerelem interpretado por Marta Sebestyen, te pone realmente triste, aún sin saber su significado, pero como la melancolía no conoce idiomas, pero yo sí unos pocos, encontré la traducción del húngaro al inglés, así que lo traduje al español:
Amor, amor
Maldita tortura
Por qué no floreces
En la copa de los árboles?
En lo alto de cada árbol,
En las hojas del nogal
Así cualquier muchacha o joven solos
Podrían arrancarte.
Porque yo también te arranque
y deje que te vayas.
Porque yo también te arranque
y dejé que te vayas.
Te arrancaría nuevamente,
si encontrara un buen amor.
Si encontrara uno bueno, uno hermoso,
mi antiguo amor.
Y por mi antiguo amor
Qué no habría hecho?
Quitaría la espuma del mar
con una cuchara.
Desde el fondo del mar
recogería pequeñas perlas
y para mi antiguo amor
trenzaría una corono de perlas.
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